Ante el alarmante incremento en las tasas de mortalidad por consumo de drogas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una actualización de sus directrices técnicas, así mismo estima que de las 600 mil muertes anuales relacionadas con sustancias, el 75% unas 450 mil pérdidas humanas están directamente vinculadas al uso de opioides, consolidándose como la mayor amenaza para la salud pública en este sector.
Los datos más recientes revelan que el consumo de estos estupefacientes no da tregua a nivel global. En el último año, de los 316 millones de consumidores de sustancias registrados, aproximadamente 61 millones utilizaron algún tipo de opioide sin fines médicos. Esta cifra subraya la urgencia de implementar mecanismos de control y prevención más robustos en las redes de salud nacionales.
La nueva hoja de ruta de la OMS se fundamenta en la evidencia científica para ofrecer una atención integral a las personas con dependencia. El objetivo central es reducir drásticamente los fallecimientos por sobredosis mediante intervenciones eficaces, priorizando el tratamiento de los pacientes no solo como un reto de seguridad, sino como una prioridad sanitaria de atención inmediata.
Entre las recomendaciones clave, la directriz ratifica el uso de tratamientos de mantenimiento con agonistas opioides, destacando la metadona y la buprenorfina como herramientas esenciales. Estas sustancias han demostrado ser eficaces para estabilizar a los pacientes, facilitar la rehabilitación y alcanzar los objetivos terapéuticos necesarios para mitigar el impacto de esta crisis mundial.
REDACCIÓN MAZO





